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Una sólida selección

Brasil clasificó para el mundial del Sudáfrica 2010 al derrotar inapelablemente a laArgentina en Rosario por 1 a 3, ciudad escogida por Maradona para meterles más presión (siempre he pensado que la única verdad está en la cancha, no en las tribunas, pues generalmente gana el que plantea y juega mejor los partidos de fútbol) uniéndose a otras siete selecciones que ya sacaron pasajes para el mundial, como el local Sudáfrica, Holanda, Corea del Norte, Corea del Sur, Japón, Australia y Ghana. Faltan clasificar 24 selecciones más.

El sábado pasado se disputaron en todas las asociaciones las eliminatorias mundialistas, en otra de las denominadas fechas FIFA, y sin duda el partido más importante fue el Argentina contra Brasil, que como en las últimas oportunidades se volvió a saldar con el triunfo verde amarelho.

Mañana miércoles seguramente clasificarán otras selecciones pues estará en juego otra fecha FIFA eliminatoria, que está en sus etapas finales.

Si ustedes amables lectores que siguen estas columnas semanales, pueden comprobar, que muchos de los conceptos vertidos anteriormente se confirman día a día.

No hay que ser general después de la batalla. Mis convicciones nacen a través de un profundo análisis del fútbol, al cual le dedico gran parte de mi tiempo y tengo la ventaja que desde 1950 sigo el de todas partes del mundo, y no sólo del argentino, como hace la mayoría de los que conforman el entorno fútbol en Sudamérica, que se han quedado en el tiempo, por lo tanto, tengo una visión mucho más amplia de su desarrollo. No soy pesimista, soy un optimista informado.

A partir de 1995 con la ley Bosman, el fútbol mundial sufrió un brutal cambio, profesionalizándose al máximo y el que no lo entienda así quedará rezagado, como está sucediendo con el fútbolArgentino y sus comentaristas, cabeza visible de los sudamericanos, que se ha quedado en sus viejas estructuras. Hoy que transmiten el fútbol europeo, recién lo comienzan a descubrir.

No hay que echarle la culpa al empedrado, como nos tratan de convencer los atrasados periodistas del Río de La Plata.

Nos dicen que la culpa de sus pobres resultados que están obteniendo los países sudamericanos, se debe a la sangría que sufren sus equipos porque sus jugadores, son traspasados desde temprana edad a Europa. Eso me parece una excusa inaceptable, pues no quieren o no se han enterado de la realidad, la cual es que el fútbol mundial cambió y hoy ya no vale sólo la habilidadindividual ni la técnica natural, si no va acompañada de una excelente preparación física y táctica, con jugadores de un biotipo especial y que sepan jugar al fútbol, no a la pelota, realizadas por entrenadores, excelentemente preparados y capacitados, donde se privilegia los sistemas de juego al talento natural mal aprovechado, donde EL JUEGO COLECTIVO PREVALECE SOBRE LAS INDIVIDUALIDADES.

Esto se comprobó nuevamente en el partido del Sábado disputado en Rosario.

La gran diferencia comienza en los técnicos. Dunga lo es, en cambio Maradona está lejos de serlo. Es un capricho de Grondona, con más de 30 años dirigiendo los destinos del fútbol argentino, el cual le puede costar caro.

La diferencia entre el fútbol Sudamericano y el Europeo es visible. Muchas veces parecen otro deporte.

Un claro ejemplo servirá de explicación. La mayoría de jugadores argentinos exportados a Europa tienen que adaptarse al gran cambio que significapasar de jugar a la pelota a jugar al fútbol, que les llevará un semestre. Realizada esta adaptación, comienzan a sobresalir.

Esto explica el fracaso que tienen sus grandes astros cuando vienen a jugar por sus selecciones, ya que no rinden igual que cuando desarrollan su juego en sus equipos europeos.

Vienen de otro fútbol, de otro ritmo, de otra dinámica y de actuar con diferentes jugadores. He explicado en varios artículos anteriores el porqué Pizarro juega distinto cuando actúa en Europa que cuando lo hace por la selección.

Con defensas tan cerradas como se plantean en el fútbol de hoy, debe de prevalecer la sorpresa, la velocidad y la técnica individual. Cuando nuestro ariete consigue el hueco en el Werder Bremen, sus compañeros le entregan el balón inmediatamente con precisión y habilidad, debido a su exquisita y hace el gol. Cuando defiende la camiseta peruana, encuentra el espacio y Palacios le entrega el balón a Solano, este a Jayo y finalmente termina en Butrón, por lo que nunca le llega una pelota con ventaja para enfrentar al arquero rival. Por lo tanto tiene que bajar al medio terreno alejándose de gol. Además no podemos comparar a los compañeros que juega.

Lo mismo sucede con Messi, Tévez o Agüero jugando por Argentina, donde hasta el momento han fracasado, pues una cosa es que jugar al lado de Iniesta o Xavi en el FC Barcelona, y otra cosa es hacerlo al lado de Verón, Maxi Rodríguez o Dátolo.

También he mencionado en más de una vez, que cuando Brasil tenga un entrenador adaptado al fútbol moderno que se juega hoy día, todos los mundiales se jugarán por el segundo lugar.

Parece haberlo encontrado en Dunga.

Este dejó las idioteces de JUGAR BONITO, pero sin rigor, sin disciplina, sin planteamientos tácticos, de hacerlo como los jugadores quieren y no como los entrenadores mandan. No. Dunga le ha impuesto un esquema totalmente moderno, donde primero se defiende ordenadamente y luego se busca el arco rival con la mayor rapidez posible, preferiblemente jugando al contraataque, interpretado por jugadores de exquisita técnica y calidad. Esta combinación resultará explosiva. Si a esto agregamos que sus jugadores tienen un biotipo ideal, encontraremos la selección casi perfecta.

Contra Argentina utilizó un 4-2-3-1. Sus centrales siempre han tenido gran envergadura, comenzando por Bellini en Suecia 1958, siguiendo por Mauro en Chile 1962 y terminando por Lucio y Luisao en la actual selección. Dos laterales como Maicon y André Santos, que primero marcan y después se van al ataque con la calidad de siempre haciendo daño a la zaga rival. Dos volantes de contención como Felipe Melo y Gilberto Silva, que le entregan el equilibrio, tal como lo hacía Dunga cuando jugaba. Elano por derecha cubrió las subidas de Heinze. Robinho por la izquierda tapó las de Zannetti, dejando en media punta para Kaká, un gran jugador, su cambio de ritmo es impresionante, además, con una visión de juego extraordinaria. Adelante un letal Luis Fabiano.

En suma, un equipo solvente, que no deslumbra pero que gana y convence.

Argentina cayó en el embudo que le planteó Brasil, llevándolo a centralizar su juego, pues tapado los laterales para el desborde de sus carrileros, con un Mascherano que se dedicó a parar con golpes (las odiosas faltas tácticas para parar el contragolpe rival que tanto le hacen daño al fútbol, y que son tan alabadas por los mediocres y anticuados periodistas) al imparable Kaká, que le debió costar su temprana expulsión, que Oscar Ruiz el árbitro, se hizo al desentendido.

Cerradas las bandas, Argentina centralizó el juego dejando todo su volumen ofensivo a un impreciso Verón, y a dos delanteros Messi y Tévez, que fueron superados por la organizada defensa brasileña que los atrajo al embudo que les tendió, en cabezada por sus dos volantes anclas, por lo que los albicelestes terminaron tirando centros para sus bajitos delanteros, superados siempre por los jugadores brasileños de un estupendo biotipo.

Para mi gusto Messi está sobredimensionado. Lo he seguido desde hace dos años en el FC Barcelona y en la selección Argentina. Por favor véanlo. De diez jugadas ocho las termina mal. Eso sí, en las dos restantes puede definir un partido, pero no lo hace siempre. Además parte desde muy atrás, por lo que tiene que recorrer un largo camino en sus slaloms, y enfrentarse a mucha gente, por lo que apilará a cinco jugadores, pero al llegar al área desgastado, perderá el balón.

Un detalle final. En Sudamérica se le da mucha importancia a las jugadas con balón parado, las mal llamadas tácticas fíjas, que al final son una circunstancia de juego, cuando deberían preocuparse más del fondo fútbolístico de los equipos, pero para eso no están preparados, pues resaltan a los jugadores y no analizan los sistemas de juego.

Usted amable lector cuando visualiza un partido de fútbol sigue al balón o ve el panorama de juego. Si hace lo primero usted no analiza el fútbol, sigue sólo a las individualidades. Si ve el panorama, usted habrá ingresado al fútbol moderno, recién lo podrá analizar. Le aseguro que no se arrepentirá.

En Sudamérica se sigue a los jugadores. En Europa se analiza el fútbol.

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