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Vergonzoso y Patético

Muchos despistados comentaristas argentinos proclaman a los cuatro vientos, sin ponerse colorados, que su campeonato oficial de fútbol es el más competitivo del mundo. Su miopía y su desproporcionada autoestima, que a la larga es un complejo de inferioridad, no les deja ver la realidad.

Son acompañados por la mayoría de los medios periodísticos sudamericanos que se dejan seducir por los cantos mediáticos de éstos periodistas (son su única referencia) que pareciera que sólo les preocupa vender el producto “fútbol argentino” Además éstos periodistas gauchos han copado los medios de información sudamericana, en lo que he llamado la invasión intelectual Argentina.

Por eso tenemos que soportar (felizmente existe el control MUTE) en la televisión, a los Kempes, Latorres, Niembros, Varskys y Wolfs, que hablan muy florido, todo a favor de lo argentino, destacando desproporcionadamente sus aciertos y minimizando al máximo sus errores, pero que no dicen nada.

Sus supuestos análisis, son superficiales, tendenciosos, parcializados, repetitivos, y se quedaron en el fútbol del siglo pasado, ese que sólo resalta lo que realizan los jugadores (con el fin que sus medios periodísticos vendan más u obtener más rating en su programa) sin analizar el fondo futbolístico y sin enterarse que existe otro fútbol, el verdadero, el profesional, el que respeta el principio de autoridad, la disciplina, la formalidad, el del Fair Play, el fútbol colectivo en el que SE JUEGA VERDADERAMENTE BIEN FUTBOL, como lo interpretan los principales países futbolísticos de Europa, que ellos recién descubren.

Es por eso que a éstos les llama poderosamente la atención la organización del fútbol del primer mundo, y se quedan boquiabiertos, cuando se realiza la premiación del algún campeonato europeos, llámense Liga de Campeones, la Liga de un país, la Copa del Rey, o uno de cuarta división. Claro pues están acostumbrados a las caóticas, vergonzosas y patéticas finales de su fútbol, incluidas sus premiaciones, en las cuales en más de una oportunidad cuando pierden, no han subido al podio de los vencedores, o en una actitud soberbia y de desprecio, han tirado al suelo las medallas obtenidas.

Las diferencias en el fútbol europeo y el sudamericano son notables. Comienzan por los sistemas de campeonatos y terminan por como organizar las distintas finales.

He sido majadero en insistir que existen dos tipos de torneos, los de Liga, que se juega bajo el sistema de todos contra todos en dos ruedas, si en la primera el equipo es local, en la segunda será visitante y viceversa, y donde el ganador generalmente es el equipo más regular. El otro es el sistema de eliminación directa, los de Copa, que pueden pasar cualquier cosa, pues se juega todo en 180 minutos y en algunos casos se irá a los tiempos suplementarios e incluso a la definición por penales.

En Sudamérica han inventado otros que son híbridos, como los Apertura y los Clausuras, dos por año, uno en cada semestre, devaluando los títulos, pues en una temporada, saldrán dos equipos campeones. Primera pregunta ¿ Porqué no se disputan cuatro al año, así habrían cuatro campeones y los torneos, según esa desafortunada óptica, serían más competitivos?

Además este tipo de campeonatos es injusto, pues se juegan en una sola rueda, lo que resulta inaceptable, pues se puede dar el caso que en un torneo a un equipo le toque enfrentar a los grandes de local y en el siguiente será de visita, por lo que en el primero tendrá todas las ventajas y en el segundo todas las desventajas. Además clasificados para alguna copa ya sea Libertadores o Sudamericana, se desentienden del siguiente torneo.

Finalmente dicen que adoptan el calendario europeo de Agosto a Mayo, pero terminan optando el sudamericano, de Febrero a Diciembre, pues en Argentina los primeros 45 días del año los dedican a que los seis grandes disputen los torneos de verano, el resto de equipos que se las arregle en ese lapso de tiempo, y una vez terminados el Clausura en Julio, casi inmediatamente comienza el Apertura.

El resultado es que desde que comenzaron a jugar en la Argentina estos tipos de torneos, su fútbol se viene en picada. Después del mundial de Italia 90 su selección no pasa en éstos torneos de los cuartos de final, no gana la Copa América desde Ecuador 93, sus equipos hacen papelones en las Copas Libertadores de América, salvo en Boca Juniors en las anteriores o ahora el Estudiantes de la Plata que se ha colado en la Final. Sus principales entrenadores han viajado a Europa fracasando en los equipos que dirigieron. Su buque insignia la S20, no participará en el próximo mundial de la categoría, pues fue eliminada, y un largo etcétera.

Todo de esto se confirma al ver por televisión el partido que definió el título del Clausura Argentino de este semestre entre el Vélez Sarsfield y el Huracán.

Algún otro despistado periodista había escrito que los que jugaban estos dos equipos, especialmente lo del globito, era lo que se dice jugar bien al fútbol.

Tendrá que descifrar lo que escribió, pues ambos jugaron a los pelotazos sin ninguna dirección, sin enhebrar jugada alguna, sin que los del Vélez les entregaran el balón a los que tenían la camiseta azul con una v blanca en el pecho y los del Huracán a los que la llevaban blanca, que más bien parecían 22 escolares corriendo detrás del balón, que además se lo trasporta demasiado, buscando casi siempre la jugada individual. Si eso es jugar bien al fútbol yo soy Napoleón.

Eso es lo que yo llamo la prensa mediática.

Además están tan ensimismados en su papel vendedor que hasta elogian el entorno del partido y dicen que son cosas del fútbol, que es un ejemplo a seguir y que por eso el fútbol argentino es tan famoso, que se vive el fútbol apasionadamente. Lo que pasó en esa final me parece vergonzoso y patético, para que nadie lo copie.

Veamos.

La cancha de juego era impresentable, pues hay que agregar al mal estado del terreno de juego, la cantidad de papel picado que no dejan ver las líneas que delimitan el campo de juego.

Casi todos los jugadores simulan infracciones, reclaman todo y se la pasan menoscabando la autoridad del árbitro, al cual le dificultan la labor, quien además, tuvo un mal desempeño, pues anuló un gol legítimo del Huracán, un penal a favor del Vélez por una entrada criminal de un defensa del globito que mereció su expulsión, y el gol de triunfo de los locales es ilícito, pues el delantero le hace una clara falta el portero visitante, reconocida por el propio árbitro.

Una vez anotado el gol viene el caos. Con la detestable actitud, elogiada reiteradamente por éstos periodistas argentinos aparecen los “pepe el vivo” los incultos, los indisciplinados, los informales, pues desaparecen los recoge pelotas, para ganar tiempo.

Ahí se arma el toletole, pues caen piedras desde las tribunas, los jugadores se golpean, el árbitro sin saber que hacer, vaga de un lado a otro, el fútbol se detiene, se agregan 15 minutos, el entrenador visitante brama,es agredido un futbolista del Vélez que sale ensangrentado, ingresan a la cancha cualquier cantidad de intrusos, los futbolistas están a merced de esta turba, y termina este triste final, con la caótica vuelta olímpica de los campeones, en calzoncillos, sin que esas actitudes reciban algún repudio de los periodistas que trasmitían el partido y los que lo comentaron después.

Vergonzoso y caótico.

¿Habrán visto una final del fútbol europeo y sus correspondientes entregas de premios que son un ejemplo de fair play, pues el ganador le hace el pasillo a su vencido y éstos reciben sus medallas con orgullo, todo realizado con respeto y con un orden digno de imitar? ¿Podrá realizarse esto alguna vez en Sudamérica?

Una acotación final. Al frente de los dos equipos estaban entrenadores que alguna vez dirigieron a Universitario de Deportes, que simplemente cumplieron sin dejar ningún plan para el futuro futbolístico de los cremas, como Ricardo Gareca en Vélez Sarsfield y Angel Capa en Huracán. ¿ Será que el fútbol peruano es tan bueno o el argentino es tan malo? Saque amigo lector, sus propias conclusiones.

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