Llamado de Atención
La selección brasileña de fútbol ha ganado por tercera vez la insípida Copa Confederaciones (un invento de la FIFA para aumentar sus ganancias) al derrotar en la final a Estados Unidos por 3 goles a 2. Pero en su paso por Sudáfrica 2009 le servirán más los sufrimientos por las que pasó, que los resultados mismos (ganó los cinco encuentros), en un llamado de atención para su participación en la próxima Copa del Mundo, que se llevará a cabo por primera vez en un país africano.
Había levantado lasanteriores copas en Arabia Saudita en 1999, cuando despachó en la final por 6 a 0 a Australia, y en Alemania 2005 cuando goleó en la final a Argentina por 4 goles a 1.
El torneo nació en 1992 como Copa Rey Fahd y fue organizada por Arabia Saudita, pero es en 1997 que la FIFA ve las grandes posibilidades de obtener ingresos y toma su control, elevando a 8 sus participantes, con la intervención de los campeones de los torneos de selecciones de las seis confederaciones, por Asia, el ganador de la Copa Asiática; por Africa, el ganador de la Copa Africana de Naciones; por la CONCACAF, el ganador de la Copa de Oro; por la CONMEBOL, el ganador de la Copa América; por Oceanía, el ganador de la Copa de las Naciones y por Europa, el ganador de la EUROCOPA, a los que se agregan el país anfitrión y el último campeón del mundo.
Se juega un año antes del Mundial que vendrá y lo organiza el país anfitrión del mundial venidero y sirve como un ensayo general.
Este torneo se disputa en una fecha muy inoportuna. Junio no es el mes indicado para jugarlo, pues la mayoría de países europeos, que incluyen a numerosos jugadores sudamericanos, acaban de terminar una intensa temporada y llegan fundidos a jugarla.
Además nadie entiende, sólo ellos mismos, la posición de la FIFA, que recomienda a todos los países para que reduzcan el número de equipos que intervienen en las respectivas ligas, para proteger a los jugadores de los excesivos partidos que disputan a lo largo de una temporada, pero incluye este torneo, la Copa Confederaciones, en la peor época del año, cuando los jugadores sólo piensan en sus merecidas vacaciones.
Es por eso que los partidos se hacen lentos y monótonos, producto del desgaste de la mayoría de los jugadores que juegan en las mejores ligas europeas, por lo que se producen sorpresas, que nadie tenía en mente.
No les sirvió de escarmiento la muerte del camerunés Marc Vivien Foe en el 2003 cuando su selección jugaba contra la de Colombia por la edición de ese año y en el minuto 71 cayó fulminado al suelo. Desde entonces esta Copa se juega cada 4 años, un año antes del mundial.
Brasil de la mano de Dunga, ha cambiado su manera de jugar. Es un equipo mucho más disciplinado, que prefiere jugar al contragolpe que tener el dominio de las acciones, y ha dejado de lado a los indisciplinados Adriano, Ronaldo y Ronaldinho para que los jugadores se adecuen al estilo del entrenador brasilero, que obtiene los mejores resultados actuando bajo ese sistema.
Juega un 4-2-3-1 flexible, que defensivamente se convierte en un 4-4-1-1, replegando a los volantes externos, Elano o Ramíres y Robinho, formando en el medio una línea de cuatro, dejando suelto a Kaká, que tiene un cambio de ritmo impresionante.
Respaldado por un gran portero como es Julio César, los cuatro del fondo son Maicón o Dani Alves, Lucio, Juan y André Santos, con el habitual adelantamiento de sus laterales.
Dos volantes centrales le entregan el equilibrio deseado por Dunga: Felipe Melo y Gilberto Silva, que muchas veces cuando está en ventaja coloca a tres en ese lugar de la cancha, agregando a Kleberson, para mantener su ventaja y salir en rápidos contragolpes. Tres de salida:Elano o Ramíres por derecha, Kaká por todo el frente del campo y Robinho por la izquierda, dejando al goleador Luis Fabiano en ofensiva, pero siempre, con la incorporación de los laterales y de sus medio campistas de salida.
Este esquema se ve favorecido cuando toman ventaja en el marcador, pues generalmente el rival se abre y deja los espacios para que los brasileños destapen todo el tarro de sus esencias, además en el uno contra uno son insuperables, como también en la definición.
Le pasó a Uruguay en el Centenario en el partido jugado por las eliminatorias mundialistas cuando lo goleó en un falso 0 a 4, partido en el cual Uruguay fue el dominador del partido, rematando al arco rival en más de 26 ocasiones, convirtiendo a Julio César, el arquero brasileño en la mejor figura de la cancha.
A los 11 minutos Dani Alves remató desde muy lejos y Viera, el arquero de los celestes, falló clamorosamente y se abrió el marcador. En desventaja los uruguayos se fueron ciegamente a la ofensiva, dejando muchos espacios en su defensa, que a los brasileños no se les pueden dar, y los goleó en el mismo Centenario.
Lo mismo sucedió en dos partidos de la fase de grupos en la Copa de la Confederaciones de Sudáfrica 2009, cuando derrotó por 3 a 0 a los Estados Unidos y a Italia. Tempranamente anotó el primer gol en ambos partidos, Felipe Melo a los 7 minutos contra los Estados Unidos y Luis Fabiano a los 37 contra los italianos, para golearlos a los dos por el mismo marcador, cuando éstos adelantaron sus líneas, con el agregado que a Italia le metió los tres goles en jugadas puntuales, en apenas 8 minutos, donde los azules, no podían con sus piernas, por el cansancio acumulado de jugar toda la extenuarte temporada europea.
Pero donde Brasil tendrá que hincar el diente es cuando no inaugura el marcador, pues se encuentra con defensas cerradas, que su lento traslado no descifra, por lo que los partidos se les hacen difíciles, pues hasta ahora una genialidad de alguno de sus exquisitos jugadores les ha sacado del apuro.
Le pasó contra Bolivia por las eliminatorias, que de local no pasó del empate a cero goles, y les ha sucedido en ésta Copa Confederaciones, en la cual le costó bastante ganarle a Egipto por 4 a 3, al cual le anotó el gol del triunfo por intermedio de un lanzamiento penal ejecutado por Kaká en el minuto 90.
También en las semifinales contra Sudáfrica al cual sólo derrotó por 0 a 1, pasando varias zozobras defensivas, que sólo las alcanza, cuando Dani Alves acierta un espectacular tiro libre en el minuto 88.
Como en la final contra Estados Unidos, la cual levantó, luego de ir perdiendo por 0 a 2, primero con un providencial gol conseguido tempranamente, al minuto del segundo tiempo, convertido por Luis Fabiano que lo devolvió al partido, y nuevamente sobre el final del juego a los 84, esta vez Lucio de cabeza, les dio el triunfo y el título de esta desabrida Copa Confederaciones.
Estos partidos son una voz de alerta para la siempre potente selección brasileña con miras al mundial de Sudáfrica del próximo año. Las distancias se acortan, los partidos son cada vez más tácticos, veloces y dinámicos, para que eviten cualquier sorpresa en el mundial que se avecina.