Sin formación no habrá desarrollo
En numerosos artículos anteriores he sido majadero en resaltar que sin la formación integral del niño peruano desde temprana edad, no habrá desarrollo. Pasa en la sociedad, pasa en los colegios, pasa en el deporte, si no se les educa desde pequeños, el Perú, en todos los aspectos de la vida, nunca alcanzará el ansiado desarrollado.
Para ello es estrictamente necesario capacitar a los educadores, en el caso del deporte a los entrenadores, preferiblemente en el extranjero, para que una vez capacitados, vuelquen sus enseñanzas a los niños.
El actual presidente de la Federación Peruana de Fútbol, Manuel Burga, ha declarado en numerosas oportunidades y en distintos medios periodísticos que él no juega los partidos, que lo hacen los jugadores.
Según esta absurda teoría, los directores, gerentes y personal administrativo de cualquier empresa no deben de intervenir en el desarrollo de sus empresas, vale decir que sobran, pues como los jugadores de fútbol, sólo sirven los obreros. Este exótico pensamiento no resiste análisis. Bajo ese concepto todas las empresas se irían a la quiebra.
Eso es lo que sucede con el fútbol peruano. Los directivos no realizan la gestión para desarrollar a nuestro fútbol, no diseñan su planificación, en contadas oportunidades generan los recursos para llevarlos a cabo. Dejan todo en manos de los futbolistas, a ver si éstos se iluminan, esperando una milagrosa clasificación.
Por eso no importa quien sea el técnico de la selección peruana mayor, el que venga fracasará, pues NO EXISTE UN PLAN COHERENTE E INTEGRAL PARA DESARROLLAR A LARGO PLAZO NUESTRO FÚTBOL. Lo mismo sucede en las categorías de menores, donde la falta de norte hará que no se desarrolle. Por ahí habrá un resultado engañoso como el que obtuvo el Cienciano del Cusco al ganar la Copa Sudamericana en el 2003, pero luego no se consolidó como institución y anda a la deriva, o la clasificación de los ‘Jotitas’ al mundial de la S 17. Son las excepciones que confirman la regla.
Lo escribimos antes que se juegue el reciente el torneo Juventud de América de la S20 donde para variar, el Perú hizo un papelón. Zambrano e Ismodes no han jugado un sólo minuto en las ligas alemana y española defendiendo al Shalke 04 y al Rácing de Santander, respectivamente, y Manco había actuado escasos minutos en el primer equipo del PSV Eindhoven, hoy cedido a préstamo al Willgen II de la primera división holandesa, con el agregado que ni los dirigentes, el comando técnico y los periodistas locales informaron que las otras selecciones también contaban con jugadores que están en el exterior.
Era la crónica del fracaso anunciado.
El actual presidente de la FPF no tiene un plan coherente para desarrollar nuestro fútbol a largo plazo, por lo tanto no obtendrá resultados positivos, como lo demuestra que desde el 17 de Enero del 2001 cuando la selección S20 derrotó a Venezuela por 3 a 2 en Riobamba-Ecuador, nuestras S20 no ganan ningún partido oficial. Repito, la S17 de los ‘Jotitas’ fue un espejismo.
En este punto es preciso recordar que en Abril del 2003 llegó al Perú el francés Jean Michelle Benezet, hoy la cabeza de la FIFA para el desarrollo del fútbol en los países tercermundistas.
Luego de una semana de trabajo, donde levantó la información necesaria, presentó un informe con el plan de desarrollo de nuestro fútbol para los próximos 20 años, que incluía la creación de la Dirección Técnica Nacional, el ente técnico de la FPF, dentro de ella la Unidad Técnica, y lo principal, la capacitación de técnicos peruanos en el extranjero (propuso enviar a dos por año a Francia) para que cuando regresen, formen integralmente a los niños peruanos desde temprana edad.
Uno vez capacitados, los enviaría a las distintas Videnas, se crearían otras en Arequipa, Cusco,Iquitos y Trujillo, para iniciar esa vital labor de formación de nuevos entrenadores y de los futuros futbolistas desde niños. Se abortó este plan con el banal argumento que Benezet no aceptó dirigir este ambicioso proyecto, nunca se lo ofrecieron, como si en el mundo no existieran muchos otros de similar capacidad.
Se optó por el camino opuesto, el del argentino Carlos Picerni, quien llegó acompañado por tres compatriotas suyos a comienzos del 2004.
El 13 de Mayo del 2005 en el auditorio principal del complejo deportivo de la Federación Peruana de Fútbol (VIDENA) se presentó el proyecto “Creciendo con el Fútbol” (Proyecto Nacional de Promoción y Masificación del Fútbol)
Manuel Burga al presentar ese proyecto manifestó, en declaraciones tomadas de la página Web de la propia federación, lo siguiente: “Este proyecto siempre lo quise ejecutar, pero lamentablemente hubo una que otra intromisión, que no hace otra cosa que quitar el tiempo a los dirigentes, me lo impedía. Hoy gracias al brillante trabajo realizado por el comando técnico de menores que jefatura Carlos Picerni puedo hacer algo que era esperado por todos los que trabajan en el fútbol de menores, estoy convencido que en un plazo no muy lejano veremos los frutos de este interesante proyecto y nos sentimos complacidos de haber contribuido al resurgimiento del fútbol en el Perú. Mi agradecimiento a todos y aquellas instituciones que han puesto el hombro para que los menores se organicen y puedan iniciar a cosechar triunfos importantes para nuestro país”.
Han pasado cuatro años de estas premonitorias palabras, hoy el fútbol peruano ocupa el último lugar en Sudamérica.
Estuvieron tres años, se gastó cerca de un millón de dólares, fracasaron ruidosamente y se fueron a Paraguay, dejando el proyecto “Creciendo con el fútbol” (Proyecto Nacional de Promoción y Masificación del Fútbol), que sólo masifica la participación de los niños, pero NO LOS FORMA INTEGRALMENTE, razón por las cuales nuestras selecciones mayores y menores FRACASAN ESTREPITOSAMENTE, pues a mayor masificación sin formación, saldrán más jugadores mediocres e indisciplinados. En éstas categorías es preferible la formación a los resultados.
Ningún técnico peruano está capacitado para llevar a cabo esta tarea, como tampoco lo están la mayoría de aficionados, dirigentes, jugadores y periodistas, ya que todos éstos se quedaron en el tiempo, siguen pensando como en la década de los setenta, de los Cubillas, Sotil, etcétera.
Si no se da un cambio radical en el manejo de nuestro fútbol, seguirán los fracasos a todo nivel. Se tiene que comenzar hacer desde ya, la reingeniería integral de nuestro deporte, en este caso el fútbol, tantas veces propuesta por este analista, en distintos medios de comunicación.
Por Luis Puiggros Planas, luis.puiggros@interlatincorp.com