Generales Después de la Batalla
Antes que se dispute la última fecha de la primera rueda de las eliminatorias mundialistas de la CONMEBOL, escribí la semana pasada un artículo titulado “ A la mitad de las eliminatorias” en que indiqué que no entendía el exagerado optimismo de la afición acerca del partido a jugarse en el Hernando Siles de La Paz contra Bolivia, generado por cierto sector del periodismo, que actúa de forma desequilibrada, pensando sólo en vender ( si se gana los jugadores peruanos son extraordinarios, y si se pierde son muy malos) y de los tres grandes grupos que se han formado en ésta eliminatoria, la de los casi clasificados, los que pelean por ella, y los que tienen poca opción.
Los resultados de la última fecha de esta fecha mundialista confirmaron lo afirmado antes que se produzcan los acontecimientos.
Yo no escribo pensando en lo que QUIERE LEER EL AFICIONADO, en caer simpático. Desde que me inicié en el periodismo (no soy periodista, soy economista y administrador de empresas graduado en la Universidad del Pacífico allá en 1966) he tratado de guiar a la opinión pública pensando en lo que creo DEBE LEER, basado en mi experiencia, analizando el deporte a fondo sin apasionamientos y entregando mis aportaciones del caso para desarrollarlo en el Perú, con la absoluta convicción que no soy el dueño de la verdad.
Digo lo que pienso y pienso lo que digo. Muchas veces pueden parecer duros mis artículos, pero lo hago en forma transparente, sin insultar a nadie, sin ataques personales. En el Perú se está acostumbrado a hablar por lo bajo, en escribir lo que el público desea para tener más rating, o captar más lectores. Estén seguros que este no es mi caso.
Usted amable lector que ha seguido mi trayectoria de más de 22 años escribiendo semanalmente en el diario El Comercio, y 9 en esta casa de Perú.com, encontrándome con ustedes todos los Martes, a los que se agregan mis largos años que hice radio y televisión, lo puede comprobar.
En la mayoría de las actividades de la sociedad en general, hoy sólo vale el éxito, los análisis serios pasan desapercibidos. Hoy es el turno del triunfalismo. Hay que ganar como sea sin importar como se logra. Sólo vale ganar. Recordemos que el fin no justifica los medios.
En el deporte pasa lo mismo. Se alaba al que marcó el gol, aunque en todo el partido no haya tocado más el balón. Ni siquiera se valora al futbolista que trabaja en forma anónima en el campo cumpliendo una labor sacrificada por órdenes de sus técnicos.
Hoy en casi todos las emisiones televisivas sus narradores, me niego a llamarlos comentaristas, sólo buscan la figura de la cancha, cuando el fútbol es un deporte básicamente colectivo, o prometen ¿Quiénes son ellos para hacerlo? Que en el partido que narran se van anotar 3 goles..
Estos supuestos periodistas quieren ser las figuras de las trasmisiones, inventándose muletillas, con un léxico limitado, repitiendo siempre los mismos conceptos, que a la larga son dos o tres, cuando los verdaderos actores están en la cancha, copiándose cada día más, de la escuela argentina, cuyos supuestos profesionales sólo alaban lo argentino y no tienen la más remota idea de los demás países, haciendo un culto de sus clubes y de sus jugadores, con la probable intención de venderlos al extranjero y así poder seguir en los programas deportivos.
Un ejemplo es de Cable Mágico, donde casi todos sus programas son una fiel copia de casi todos los argentinos, hasta aparece un conductor con el balón en las manos.
Por todo esto me resulta indignante que traten de paliar sus comentarios posteriores al partido contra Bolivia, escudándose que ésta no fue una derrota humillante como lo fueron, según ellos, las goleadas recibidas en Quito y en Montevideo. Perder en Bolivia contra Bolivia por 3 a 0 ¿ Qué es?
Recién, después de la goleada, se dan cuenta que una cosa en jugar de local y otra de visitante, sobre todo actuando en la altura. ¿ En que se basaban para expresar que nuestra selección podría hacer un partido digno, si todo el “proceso” eliminatorio ha sido una permanente carrera de apostar a quien se equivocaba más, desde el presidente de la FPF, pasando por una absurda “Comisión Mundialista”, su entrenador que de 12 meses ha trabajado a lo sumo 8, pero cobrando todos, hasta unos jugadores, que muchos de ellos distan de ser verdaderos profesionales y que finalmente no se tiene un plan coherente de desarrollo de nuestro fútbol a largo plazo.
Los resultados no caen como maná del cielo. Si no se trabaja profesionalmente no pueden conseguir las metas deseadas.
Repito lo escrito en el artículo de la semana pasada. Si no hacemos entre todos un plan coherente de desarrollo a largo plazo, que ordene, organice y desarrolle nuestro fútbol a largo plazo, que contenga la creación de la Dirección Técnica Nacional, la formación y capacitación de entrenadores en el extranjero, especialmente en Europa, para que formen integralmente a nuestros niños desde temprana edad, con valores y principios, mentalidad ganadora, con la alimentación adecuada y finalmente los fundamentos futbolísticos no esperemos buenos resultados.
Una vez formados y capacitados los entrenadores, se deben de enviar a las distintas Videnas existentes, a las que agregaría en Iquitos, Trujillo y Arequipa, para que desarrollen su labor de formación integral de nuestros futuros futbolistas.
Hacer de la disciplina una forma de trabajar, que se respete el principio de autoridad, que se borre la informalidad, que se programen campeonatos coherentes que persistan en el tiempo, con una calendarización adecuada, que existan verdaderos clubes profesionales que cuenten con divisiones menores, que se juegue en escenarios adecuados, que los entrenadores no sean autodidactas y que se capaciten, es decir tantas cosas que he expuesto tantas veces a los largo de estos 22 años metidos en el periodismo.
Si no se realiza todo lo propuesto líneas arriba, no esperemos futuras clasificaciones, se podrá obtener un buen resultado puntual, como el triunfo del Cienciano en la Copa Sudamericana del 2003, pero nada más.
¿Qué capitalizó el equipo rojo después de alzar ésta Copa? Nada, porque no tenía ni tiene un plan coherente de desarrollo a largo plazo.