En Sudamérica prevalece la lentitud y lo individual
Este fin de semana deportivo fue atacado nuevamente por ese virus al que le han denominado fecha FIFA, donde las selecciones nacionales de casi todos los continentes han jugado partidos eliminatorios, con miras al mundial de Sudáfrica 2010, entre ellas las que pertenecen a la CONMEBOL. Ese virus ataca por cinco días, pues entre Martes y Miércoles de esta semana se disputará otra larga jornada premundialista.
Lamentablemente al ver los partidos de la ronda sudamericana por televisión, uno se queda con gusto a poco. El fútbol es ésta parte del continente se quedó en el tiempo, se quedó en los años setenta, el de las individualidades, del juego lento, pausado y previsible que aburre a los aficionados, característica de la mayoría de los partidos de esta fecha eliminatoria, y que seguramente no cambiará en las próximas, pues no se quiere entender que el fútbol, a partir de la Ley Bosman de 1995 se profesionalizó de tal manera, que ha quedado fuera del alcance latinoamericano.
Se inició la jornada sudamericana con el partido entre Argentina y Paraguay. Los albicelestes que cuentan con un aparato mediático impresionante, en ésta invasión intelectual argentina en casi todos los medios periodísticos del mundo, en especial de los latinos, sigue sin convencer, pues apenas empató a uno con Paraguay en Buenos Aires, lo que alarga el invicto guaraní en tierras gauchas a 35 años en partidos por eliminatorias mundialistas.
Basada en la selección que consiguiera la medalla de oro, ganando todos sus partidos en esos Juegos Olímpicos (a pesar junto con Brasil, que aprovecharon la inclusión del máximo de tres jugadores mayores de primer nivel, el resto de las otras selecciones no lo hizo) pasando serios aprietos, los estrechos marcadores obtenidos así lo confirman, salvo el engañoso resultado contra Brasil, donde Argentina desniveló solamente en la red, esta selección gaucha sigue sin convencer.
Casi no se nota la mano del técnico pues sus jugadores actúan a su aire, a la espera que alguno haga una genialidad, en ese traslado lento del balón, donde cada vez que interviene Riquelme frena alguna posibilidad de vértigo, relantilizando todo el juego argentino, terminan rezando para que Agüero, Messi o algún otro se le prenda la lámpara maravillosa.
Salvo el primer tiempo del partido entre Chile y Brasil, en el cual los dirigidos por Bielsa propusieron otra velocidad, aceptada por Brasil, el resto de los partidos aburrieron a los espectadores imparciales, pues siguieron con la misma tónica que le imponen sus atrasados técnicos a sus selecciones: la extrema lentitud y el exceso de individualismo. Sin velocidad no existe sorpresa, por lo tanto todo se hace pausado, previsible, con mucho traslado del balón, y sin riesgo en las áreas.
El Perú obtuvo un previsible triunfo ante una Venezuela, agrandada artificialmente producto de algunos resultados aislados, y porque sinceramente por mal que está el fútbol peruano, creo que está un peldaño adelante del fútbol llanero.
A pesar que las estadísticas, que NO JUEGAN, hablaban de una aparente igualdad, ya que hacía tiempo no se le ganaba en Lima, por partidos eliminatorios, creía que nuestra selección triunfaría sobre Venezuela, tal como lo manifesté a varios amigos antes del partido.
Del Solar utilizó el sistema de los últimos partidos 4-2-3-1 con Prado (13) Rodríguez (2) Zambrano (5) y Vargas (6) en el fondo, cuyo rendimiento no se puede juzgar por lo poco y mal que trató de atacar Venezuela, que dejó casi inédito a Butrón, quien tuvo que intervenir muy poco.
Dos volantes centrales que se sumaron muy poco al ataque, pero que marcaron bien su zona: Torres (8) y Dela Haza (16) Tres para la salida, Solano (7) por derecha de excelente toque al balón, cuyo rendimiento se va apagando conforme pasan los minutos de juego, un inconsistente y bisoño Chávez (10) y un movedizo Alva (18) autor del gol, dejando en punta a un intrascendente Fano (17) en el ataque.
Venezuela inusualmente impreciso y temeroso, esperó a Perú cerca de su arco con despejes a cualquier lugar y sin tratar de salir jugando el balón, que se agravó por lo mal que marcan en defensa (problema de casi todos los equipos chicos de Sudamérica, incluyendo al Perú) que al hacerlo no atacan el balón, retroceden,permitiendo al rival actuar con total libertad, ejemplarizado en el remate de Solano (7) iniciado el primer tiempo, cuando con toda libertad se acercó al área rival, mientras sus rivales retrocedían, para sacar ese estupendo derechazo que atajó brillantemente Vega (1)
En esos primeros treinta minutos el Perú debió sacar ventajas claras en el marcador, pues contó con numerosas oportunidades de gol. Hasta ahí le duró la gasolina. Con su experiencia Alva (18) le ganó el mano a mano a un inocente Rey (3) para anotar el único gol del partido a los 38 minutos del primer tiempo. De ahí en adelante a sufrir, más que por un levantada rival, por los problemas de siempre de la mayoría de técnicos sudamericanos, que se recogen tratando de mantener esa exigua ventaja, en lugar de liquidar los partidos, al cuál Del Solar no está ajeno.
Las posibilidades de clasificación del Perú son muy escasas, casi imposibles, pues con 6 puntos en siete fechas, espera el Miércoles a la Argentina en el Monumental de Ate y la próxima jornada enfrenta a Bolivia en La Paz, para terminar la primera rueda,pero lo más preocupante es que en el calendario de la segunda rueda, el Perú tendrá que visitar Argentina, Brasil, Colombia y Paraguay,cabezas de carrera en esta eliminatoria y a Venezuela.
Además, con una mano en el corazón, la selección peruana no merece clasificar, pues tanto la federación, comisión y selección; la mayoría de dirigentes, jugadores, entrenadores, periodismo y un largo etcétera, han hecho del fútbol peruano un caos.
Entre el martes y miércoles siguen las eliminatorias mundialistas, donde en las de Sudamérica predomina una exasperante lentitud y el juego individual de sus selecciones, alentado por la mayoría de periodistas que se quedaron en el tiempo.
Por Luis Puiggros Planas (luis.puiggros@interlatincorp.com)