Quien a Robinho mata a Robinho muere
En un mundo cada vez más falto de valores y principios donde prima el éxito y lo mediático sin importar como, lamentablemente el fútbol no puede escapar.
La incapacidad, la inexperiencia o el populismo de ciertos dirigentes está llevando al deporte rey a una inestabilidad que le puede reventar en la cara. Una prueba de ello es que en el fútbol el principio de autoridad está cada vez más devaluado.
En un partido de fútbol es el árbitro quien lo representa, pues entonces hay que resaltar todos sus errores, en lugar de respaldarlo. En esto es gran culpable parte de la prensa que muchas veces genera la violencia al criticarlos duramente, muchas veces sin razón, lo que irrita al aficionado.
Está de moda para la mayoría de narradores argentinos (me niego a decirles comentaristas, pues no explican nada técnico, ellos se quedan en anécdotas repetitivas, y nos dicen lo que estamos viendo) el tratar de ir contra las reglas de fútbol. Me explico con un ejemplo.
La FIFA, a través de la International Board, ha establecido que el jugador que se quite la camiseta para celebrar un gol será amonestado con tarjeta amarilla. Pues estos seudos narradores se pasan 2 minutos hablando que es una barbaridad, que se tiene que cambiar las reglas porque a ellos no les gusta. Eso es parte de la informalidad latinoamericana donde es un deporte ir contra las reglas, irrespetando a la autoridad, la disciplina, la formalidad, el orden.
A este intento de caos se suma el presidente de la FIFA quien muy suelto de huesos comenta que los jugadores tienen que ir donde ellos quieran, sin respetar los contratos firmados libremente por las partes, en ellos se indica cuando terminan o si alguna de las partes lo quiere finalizar antes de ello, deberá pagar las cláusulas de rescisión correspondiente o realizar la negociación entre ambos clubes, como estipula la FIFA
Además Blatter va contra sus propios reglamentos, pues las normas dicen que los equipos no pueden comunicarse con los jugadores o sus representantes, con contratos vigentes. Sólo lo pueden hacer con el club al que el jugador brinda sus servicios.
El Real Madrid de la mano de su fallecido presidente Santiago Bernabeu era un club con señorío, se sometía a las reglas establecidas y era por lo tanto, muy respetado, pero de un tiempo a esta parte se ha convertido en el estandarte del anti Fair Play en este tema.
Figo, Zidane, Beckham, Ronaldo, Robinho y muchos otros jugadores con contrato vigente, fueron sondeados por el equipo merengue a espaldas de sus respectivos clubes, cosa que no les gustó a éstos y presentaron su queja respectiva a la FIFA sin ser escuchados. Por Figo se pagó la cláusula de rescisión, pero por los otros hubo largas disputas con los clubes dueños de los pases.
Este año fue la telenovela de Cristiano Ronaldo, pero los blancos se encontraron con la firme resistencia en Alex Fergusson el entrenador del Manchester United, que no permitió que el delantero portugués firmara por el Real Madrid.
Uno no debe de hacer lo que no quieran que le hagan, pues le sucederá lo mismo. Es el caso de Robinho con el equipo de la Casa Blanca.
En el verano europeo del 2005, el Real Madrid empezó a negociar con Robson de Souza “Robinho” para que juegue por su equipo, a espaldas del Santos, el dueño del pase. Estos le pusieron una cifra exorbitante para que no lo compren.
Entonces el jugador nacido el 24 de Enero de 1984 comenzó su show. Se negó a entrenar con el equipo de Pelé, y ha presionar a sus dirigentes para que se concrete su traspaso, con la silenciosa “anuencia” del máximo organismo del fútbol mundial, que no dijo ni una palabra. Más de un mes duró la telenovela, hasta que el jugador salió con la suya: el 30 de Julio del 2005 firmó por 30 millones de euros su contrato con el Real Madrid.
Pero quién a Robinho mata a Robinho muere.
El Chelsea inglés lo inquietó en este verano europeo, para que juegue en sus filas y Robinho volvió con su cantaleta, empezó a presionar a los blancos con lloros incluidos, para tratar de ablandar a un ingenuo y populista Ramón Calderón presidente del Real Madrid. Este no daba su brazo a torcer, posiblemente para elevar su cotización.
Se acercaba el cierre de pases fijado para las 24:00 horas del primero de Setiembre del 2008 y no había solución al conflicto. Al final vence nuevamente Robinho, pues al filo del cierre aparece el Manchester City y contrata, con la venia del Real Madrid, al jugador, pagando por su pase los mismos 30 millones de euros que abonaran los blancos al Santos brasileño.
Robinho le hizo al Madrid lo que ya la había hecho al Santos.
Así el fútbol va por muy mal camino, pues con dirigentes populistas que no respetan las normas como Blatter, Calderón y muchos otros lo van a destrozar.
Los contratos firmados libremente por los jugadores con los clubes deben de ser cumplidos. Si se quieren negociar, los caminos están trazados y no se debe de ceder a los caprichos de los jugadores, pues cuando les conviene, exigen que los respeten, como cuando no juegan y el club quiere prescindir de sus servicios, entonces argumentan que existe un contrato firmado y que se tiene que cumplir. ¿No será el caso del entrenador de la selección nacional José Guillermo Del Solar?
Por Luis Puiggros Planas, luis.puiggros@interlatincorp.com