Una Valiente Actitud
Uno de los deportes preferidos de Latinoamérica es no hacerle caso a la autoridad, es tratar de hacer lo que a uno le viene en gana, por eso algunos al Perú le llaman la República Peruana, donde cada uno hace lo que le da la gana. Este es el país de “Pepe el Vivo”, de la mal concebida viveza criolla, del que tiene mucha esquina.
En el deporte la autoridad es representada por los árbitros y la mayoría de dirigentes, entrenadores, jugadores y periodistas guían a la opinión pública criticando su accionar, en vez de educar al aficionado para que la respete.
Esto hace que se forme un concepto errado de los hombres de negro, pues casi todos resaltan sus errores y nunca sus aciertos. Por supuesto que tiene fallas porque son humanos, pero hay que agregar que en el fútbol, las 17 reglas que tiene su reglamento, quedan a la interpretación de ellos, y no de los aficionados, dirigentes, entrenadores, jugadores y periodistas.
Usted, amigo lector, ¿ha escuchado ha algunos de éstos elementos que conforman el entorno futbolístico quejarse cuando ganan?. No, sólo lo realizan los que pierden, es el argumento de los mediocres, que lloran miserias, como queriendo esconder sus propios errores.
¿ No sería mejor tratar resaltar los aciertos arbitrales, que durante los desarrollos de los partidos son muchos y no reconocidos, para mejorar el arbitraje en general, y acentuar el principio de autoridad? Basta que alguno cometa un error, a veces son horrores, para lapidarlos con comentarios que se salen de toda lógica, y muchas veces este entorno es el que fomentan la violencia.
Este caos creado hacia el arbitraje nacional es producto de la ignorancia. Por ejemplo, para que exista una infracción DEBE DE HABER INTENCIÓN DE COMETER LA FALTA. El árbitro es único que juzga la intención del jugador de cometer la falta. El aficionado, dirigente, entrenador, jugador o periodista puede entregar su opinión, pero sólo es eso: una opinión, muchas veces equivocada.
La UNICA QUE VALE ES LA DEL ARBITRO. El día que en Latinoamérica se aprenda esto, se habrá dado un paso gigantesco a respetar el principio de autoridad y el fútbol le habrá entregado una lección a toda la sociedad peruana.
Hay dos ejemplos típicos:
El agudo comentarista ingresa al subconsciente de juez de línea y SENTENCIA: El asistente no debió marcar fuera de juego en determinada jugada, porque el reglamento de la FIFA indica que ante la duda se debe de abstener. ¿ Cómo supo el vidente periodista que el árbitro asistente tuvo duda?
El segundo son las famosas manos dentro del área, NO TODAS SE DEBEN DE COBRAR COMO PENAL pues para que el árbitro las cobre debe de tener la convicción que hubo intención de cometer la falta. Aquí existe otro mito. Dicen algunos sabios que si los brazos del jugador están pegados al cuerpo no existe intención, y si están despegadas sí. FALSO. Uno con las manos pegadas puede tener la intención de tocar el balón con uno de sus brazos o no tenerla si los extiende. Repito EL UNICO QUE JUZGA LA INTENCIÓN ES EL ARBITRO, el resto son apreciaciones personales, que la mayoría de veces confunde a los aficionados.
La mayoría de narradores, me resisto a llamarlos comentaristas, pues éstos sólo nos NARRAN LAS JUGADAS, y no nos comentan nada técnico, son los mayores acusadores de los árbitros, pues con sus apreciaciones SENTENCIAN como si supieran: FUE PENAL, DEBIO SACAR TARJETA AMARILLA, DEBIO EXPULSAR AL JUGADOR, claro lo hacen después de ver cinco repeticiones en televisión y entregan una simple opinión, que sólo es eso.
Usted amable lector, si cuenta la cantidad de veces que piden que los árbitros saquen tarjeta amarilla en un partido se enterará que son más de 10. Si las saca, sentencian que el árbitro MALOGRO EL PARTIDO PUES MOSTRO MUCHAS. Ellos nunca pierden.
El otro gran problema es la paternidad con que algunos dirigentes tratan a sus jugadores. Siempre los protegen y nunca reconocen que cometieron alguna falta. Si son expulsados por cometer alguna estupidez, el mismo dirigente debería castigar ejemplarmente a su jugador que la cometió y no apañarlo, pues con su actitud perjudicó a su equipo.
El caso de Araujo en el partido del Sábado por la noche en el Monumental en el partido del Clausura entre Universitario de Deportes y Atlético Minero, que le propinó un codazo a un rival en la última jugada del partido en el área crema y cuando el balón estaba ya fuera del área, lo que propició que el árbitro Manuel Garay lo viera y en UNA VALIENTE ACTITUD decretara el penal y la expulsión del jugador, que determinó el empate del cuadro minero.
¿Algún periodista televisivo ha resaltado esta valiente decisión? ¿ Algún dirigente de Universitario de Deportes habrá castigado a Araujo por su estúpida actitud? Después quieren ganar algo, cuando han vulnerado el principio de autoridad y la disciplina.
Y los peor es que los dirigentes de Universitario de Deportes apelarán al castigo para que le rebajen la sanción, en una clara muestra de mediocridad. Claro después se tienen los resultados que se tienen.
Lo mismo pasó con el caso Guerrero, cuando Pablo Pozo, que ha sido considerado uno de los mejores árbitros de los últimos Juegos Olímpicos ( pitó en tres partidos, incluida la semifinal entre Nigeria 4 Bélgica1) lo expulsó en el infausto partido entre Uruguay y Perú por las eliminatorias mundialistas, porque en forma desaforada y poco profesional ( parecía que quería irse antes que acabase el partido) reclamó al árbitro e intentó agredirlo ( el reglamento del fútbol señala que para cobrar una infracción se debe de cometer o intentar cometer la falta: Regla 12) y éste lo expulsó de la cancha.
La FIFA luego de leer el informe del árbitro y visualizar el video lo suspendió por seis partidos de estas eliminatorias mundialistas. La Federación Peruana de Fútbol a mi parecer en forma equivocada, apeló al castigo, que ha sido ratificado.
Se perdió una brillante oportunidad de respetar el fundamental principio de autoridad, y que los dirigentes castiguen, sin esperar los fallos de comisiones de justicia, a los indisciplinados y poco profesionales jugadores, para sentar un valioso precedente.