Siguen las incongruencias
El Domingo pasado se inició el torneo Clausura 2008 y nuestro fútbol sigue plagado de incongruencias.
Es inaudito que entre los absurdos campeonatos Apertura y Clausura no haya existido un lapso de tiempo prudencial para que los equipos se rearmen de nuevo. Como estamos en el Perú, el primero terminó un Domingo y al otro, ya se estaba jugando el segundo, con la circunstancia agravante que la fecha disputada fue la segunda, antes que se juegue la primera.
Como todo avanza en esta vida, las matemáticas parece que también, pues en mi época colegial que terminó en 1960, primero venía el uno y después el dos.
Todo esto se llama improvisación y parte porque nuestros sesudos dirigentes no tienen ni la más remota idea de las palabras ORGANIZACIÓN Y PLANIFICACION.
Creen que la principal fuente de financiamiento proviene de la televisión y se entregan a ella. Esta obliga al fútbol a jugar 52 fechas al año, 26 en el Apertura y 26 del Clausura, las mismas que tiene un año, por lo que cualquier calendarización se va al diablo.
Partimos de la base que un club que se quiera denominar profesional, por lo menos debe calendarizar su año futbolístico. Lo primero que tiene que hacer es darle vacaciones a sus jugadores, período que debe de tomar 4 semanas. Luego continuará haciendo una pretemporada que por los menos debe de abarcar otras 2 semanas más, dejando otras 2 para partidos amistosos de preparación.
Si continúan con estos absurdos torneos Apertura y Clausura, debería de haber un lapso de tiempo entre éstos dos torneos de por lo menos otras cuatro semanas, para que los equipos se armen.
Si a eso agregamos los partidos de la selección peruana ya sean por las eliminatorias o por partidos amistosos, le tendremos que sumar otras seis semanas
Recapitulemos: Vacaciones cuatro semanas. Pretemporada otras dos. Otras dos para partidos amistosos de preparación, cuatro entre torneo Apertura y Clausura y otras seis de los partidos de la selección, por lo que el total será de 18 semanas, que hay que restar a las 52 que tiene un año, lo que nos dará 34 útiles para jugar los dos torneos, pero como nuestros dirigentes plantean esta clase de torneos con 52 fechas, obligados por la televisión, utilizará numerosos Miércoles, que se cruzarán indefectiblemente con las copas Libertadores o Sudamericanas, como lamentablemente sucede.
Por lo pronto ya Universitario de Deportes ha tenido que suspender el partido que debería disputar este Miércoles por el Clausura, pues ese mismo día jugará contra el Deportivo Quito por la Copa Sudamericana,
Sólo se debería de jugar un torneo al año, bajo el sistema de todos contra todos y en dos ruedas, donde el que sume más puntos será el campeón, los dos siguientes junto al campeón, jugarán la Copa Libertadores de América. El cuarto y el quinto clasificarán para la Copa Sudamericana. Los dos que obtengan menos puntos descenderán de categoría.
Mientras que los que asciendan a primera división deberán obtener este derecho a través de un sólo campeonato y no de dos como es el actual reglamento, por la Copa Perú y la segunda división.
Además, si continuamos con esta clase de torneos, los equipos peruanos no podrán realizar proyectos a largo plazo, porque al dividirlos en dos semestres, seguirán contratando a jugadores por seis meses, con la intención de abaratar costos, lo que aborta cualquier planificación seria a largo plazo. En el fútbol del más alto rendimiento, los contratos de los jugadores por lo general son por más de tres años.
Los torneos nacionales son la más alta competencia de un país. El peruano utiliza la Bolsa de Minutos, que obligan a colocar en cancha jugadores menores de 20 años por un tiempo determinado: 1, 180 minutos en el Apertura y 600 en el Clausura, cosa que no se aplica en las grandes Ligas europeas, Argentina o Brasil. Esto limita su calidad, pues en el máximo torneo nacional deben de jugar lo mejores jugadores. Estos campeonatos no son para formar de jugadores, para eso están los torneos de menores, que se deben de jugar obligatoriamente. Luego cuando se enfrentan a equipos extranjeros sufren las consecuencias de esta medida.
La indisciplina campea, apañada por dirigentes que no gobiernan, caso Alianza Lima, donde rescinden contratos a veteranos jugadores, que ya no les sirven como Juan José Jayo Legario, Jorge Soto, Waldir Sáenz y Santiago Salazar, y no sancionan a otros que estuvieron en la despedida de Manco, porque sí los necesitan, rompiendo todo principio de autoridad. Además cada tres meses anuncian un nuevo proyecto, con nuevo técnico y con nuevos jugadores.
Esto aumenta la ya pesada deuda íntima, pues se deben de pagar las rescisiones de contratos y sueldos con los jugadores y técnicos que a veces no duran ni tres meses.
La Comisión de la Selección ( no debería existir) es para la risa, han renunciado algunos miembros, mientras que los sobrevivientes anuncian la continuidad de José Guillermo del Solar en la banca, que se comió 15 goles en tres partidos, 4 en ventiocho minutos contra México, 5 en sesenta contra Ecuador y seis contra Uruguay.
Finalmente el trabajo de menores deja mucho que desear, pues sólo la S17 se prepara con alguna planificación. Ha realizado dos giras al extranjero, una por Brasil y la otra por Argentina y en Fiestas Patrias jugó un cuadrangular en Iquitos la Copa Amazonía, campeonato ganado por Bolivia, quedando la selección peruana en tercer lugar, detrás de Chile por diferencia de goles y delante de El Salvador. Obtuvo los siguientes resultados, cayó 0 a 2 contra Bolivia en el debut, empató a uno con Chile y en la despedida derrotó a El Salvador por 2 a 0.
La S20 no tiene Comisión Organizadora para el Sudamericano que se jugará en Arequipa, y recién acaba de nombrar a su entrenador, mientras de la S15 apenas se tienen noticias. Lo peor es que no vemos ninguna salida a futuro de nuestro querido fútbol peruano, por falta de ORGANIZACIÓN Y PLANIFICACIÓN a largo plazo.