Entrenadores Empíricos
En el fútbol de hoy tan profesionalizado, el entrenador que no se capacita constantemente no tendrá cabida. No se trata de hacer algunos cursillos, asistir alguna charla de algún entrenador foráneo exitoso o a algún entrenamiento de algún equipo importante en el extranjero. UN ROTUNDO NO A ESO.
Se trata de recibirse en escuelas de entrenadores de prestigio, la mayoría están en Europa, donde el título se consigue luego de cuatro años de intensos estudios, en las cuales se forman a los entrenadores de manera integral y super profesional, que exige el fútbol de hoy día.
Una de los deberes pendientes del fútbol sudamericano, con alguna excepción de algún entrenador del fútbol argentino ( Simeone en River, por ejemplo, o Marcelo Bielsa, el hoy entrenador de la selección chilena) es esa, que los entrenadores se capaciten para el fútbol del alto rendimiento. Una vez capacitados, se debe crear la escuela de entrenadores en sus respectivos países para que ésta a su vez, formen a sus futuros entrenadores.
Nuestro fútbol sudamericano se ha quedado en el tiempo. Siempre se recuerda con nostalgia las épocas pasadas, cuando el fútbol era completamente diferente al que se juega hoy día. El jugador hábil podía sobresalir porque la velocidad y los espacios que tenía eran totalmente diferentes a los que tiene hoy. Se recibía el balón con comodidad, se podía pensar y daban paso a su inspiración. Hoy eso es casi imposible.
En esa escuela han crecido la mayoría de aficionados sudamericanos, que luego se convertirán en dirigentes, entrenadores, jugadores o periodistas, siguen pensando como en la época de los setenta. Si no se ponen al día la realidad los sobrepasará y seguirán recibiendo golpes continuamente.
Hoy el fútbol es de velocidad, tanto mental como física, de hacer presing a la salida del rival para recuperar el balón lo más pronto posible y lo más cerca de la portería rival, y al tenerlo jugarlo en primera, a un toque, máximo dos, para buscar la sorpresa que da la velocidad.
Es el fútbol donde los entrenadores capacitados por su formación, buscan reducir al máximo los espacios para dificultar el accionar de los rivales. El ejemplo mayor de estas características las entregan los entrenadores italianos, siendo su máximo exponente la selección italiana campeona del mundo en el 2006.
Marcello Lipi, su entrenador, utilizó en ese mundial un sistema de rombos que al dividirlos por la mitad, formaba triángulos donde sus jugadores siempre estaban en superioridad de tres contra uno contra el rival que traía el balón, en todas las partes del campo de juego, con lo que los asfixiaba. Esa fue una de sus principales virtudes
Sus jugadores defensivos siempre estaban bien protegidos por este sistema, cosa que no sucede cuando éstos salen a jugar al extranjero, donde se vuelven vulnerables porque los sistemas utilizados en otros países no son tan rigurosos. Son los casos de Zambrotta en el FC Barcelona y Cannavaro en el Real Madrid, que al actuar sin esa protección, no se ven tan sólidos y son sobrepasados muchas veces en el uno contra uno, porque no existe esa educación defensiva.
En el Perú la existente una escuela de entrenadores que no tiene el nivel adecuado para formar a los entrenadores nacionales, por lo que la mayoría son empíricos, con algún curso en el extranjero, algún simposio o el haber asistido ha alguna charla de algún entrenador, en especial de argentinos, que no tienen la preparación adecuada y la formación de los grandes países europeos.
Es el caso de Víctor Rivera, tan alabado por la prensa nacional, pero cuando se enfrentó a un entrenador diferente, mostró sus limitaciones para dirigir en el fútbol de alto rendimiento.
El partido entre el River Plate y la Universidad San Martín fue una muestra de lo mencionado líneas arriba. Simeone, el entrenador de los argentinos ha tenido las vivencias del fútbol español en carne propia. Los de la franja roja bajo su conducción han dejado el atildado fútbol antiguo que los caracterizaba, para adentrarse al fútbol moderno.
Los del River Plate practicaron un fútbol veloz que incluyó un presing a la salida de la Universidad San Martín que los mató, al no estar acostumbrados sus jugadores a recibirlo y no estar capacitado su entrenador en el fútbol del alto rendimiento para anular ese sistema. Esto se pudo comprobar con claridad.
Los de la San Martín no atinaron a nada. Sobrepasados por esas dos características no pasaron casi de la mitad de la cancha, inquietaron muy pocas veces a la defensa rival, por lo que los del River los arrinconaron bajo su arco y los ganaron por 5 a 0, que pudo se mayor si no es por la excelente actuación de Leao Butrón que evitó lo que pudo se una goleada de proporciones.
De nada vale a la mayoría de periodistas convertidos en hinchas y vendedores de ilusiones que agrandan las actuaciones caleteras de nuestro fútbol, pues cuando salen al exterior reciben serias lecciones que no son aprendidas por la mayoría, pues se olvidan de éstas y en la próxima actuación internacional volverán a llenar la ilusión del hincha, y por lo tanto éste recibirá otra lección que no será aprendida.
Las dos últimas goleadas recibidas, Ecuador 5 a 1 contra la selección y esta de 5 a 0 del San Martín contra el River no han servido de escarmiento, todo sigue igual.
Sólo se hace decorosas actuaciones en el exterior, cuando los entrenadores de equipos nacionales plantean los partidos defensivamente, tratando de cerrar los espacios para no recibir derrotas abultadas. Se consiguen marcadores decorosos que de nada sirven para cambiar la mentalidad de nuestro fútbol, de dirigentes, entrenadores, jugadores y periodistas.
La gran mayoría de los entrenadores nacionales son empíricos y no se capacitan en el exterior. Si esto no se hace, seguiremos por esta senda de derrotas que tienen harto al hincha peruano. Este tiene parte de culpa pues sigue pensando en el fútbol lento y romántico de antaño, sin intentar cambiar el rumbo de los acontecimientos. Total ellos crecieron con este añejo fútbol. ¼/p>