Problema de Altura y Deshidratación
La FIFA, cuyo presidente Joseph Blatter, reelegido en el 57 Congreso de la Fifa realizado en su sede en Zurich hasta el 2011, a tomado una polémica decisión de prohibir jugar partidos internacionales en ciudades cuyos estadios superen los 2,500 metros de altura sobre el nivel del mar, causando un gran malestar en los países andinos: Bolivia, Colombia, Ecuador y Perú.
Me parece que esta polémica decisión queda inconclusa, pues a mi entender, debe de estar acompañada por otra, igualmente polémica, que también perjudica a los jugadores de fútbol profesional: la de actuar en ciudades que superen determinada sensación térmica, ya que el calor es tan riesgoso como disputar partidos en determinada altura, pues deshidrata peligrosamente a los que actúan en ellas.
En ambos casos se obtiene una ventaja extradeportiva, más en países que nunca han jugado en estos lugares y que ahora quieren sacar esa ventaja extradeportiva, como es el caso de la Comisión de la selección del Perú, encabezado por Juvenal Silva, que quiere jugar algunos partidos de la eliminatoria mundialistas para Sudáfrica 2010 en la ciudad del Cusco.
No hay que patear el tablero ni reaccionar con un patrioterismo populista, mezclando la política con el deporte, ni hacerse la víctima declarando alegremente que no se asistirá a la Copa América de Venezuela. No hay que mezclar papas con camotes. Las normas están para cumplirse, si no se las quiere respetar, habrá que retirarse del organismo que las dicta, o de lo contrario aportar estudios serios que demuestren que dicha altura y jugar partidos con excesivo calor, no influyen en el rendimiento físico y futbolístico del jugador, en este caso los personajes más importantes, para tratar de revertirla.
Me parece poco profesional que se esgrima como razón válida, que por jugar en la altura no se ha muerto nadie. Los principios de la medicina dictan que hay que prevenir antes que curar. No esperemos primero que se muera alguien para luego actuar. Por eso quiero agregar que también se debe de prohibir jugar en lugares de extremo calor, pues al actuar en éstos, algunos jugadores han terminado en un hospital para recuperarse de una peligrosa deshidratación.
En el tenis se aplica en el abierto de Australia, uno de los cuatro Gran Slams de este hermosos deporte, una medida restrictiva llamada “Extreme Heat Police”, que consiste en suspender los encuentros en canchas abiertas cuando la temperatura supera los 35 grados.
Creo que a nuestra selección no le favorece el hecho de jugar las eliminatorias mundialistas en el Cusco, pues la mayoría de los titulares, en especial de los jugadores que actúan en el extranjero, tendrá que adaptase a ella, como nuestros rivales. Las declaraciones de algunos de ellos así lo confirman, aunque deben de respetar el principio de autoridad y acatar lo que determinen los dirigentes.
La estrategia llevada a cabo por el presidente de la Comisión Juvenal Silva desde un comienzo me pareció errada, pues declaró a los cuatro vientos que jugaría en el Cusco, en especial contra Argentina, Brasil y Paraguay y Uruguay alertando a nuestros rivales, en especial a la Argentina, que ve como otro país se suma para jugar las eliminatorias en la altura.
Seguramente preocupados porque sus selecciones ya tienen que subir a Bogotá, La Paz o Quito, ahora la quieren llevar al Cusco a jugar en el Garcilaso de la Vega, deben de haber presionado al organismo rector del fútbol mundial, donde su opinión indudablemente pesa más que la de estos cuatro países, lo cual no me parece un argumento válido. Si lo será, si se presenta un estudio serio que demuestre claramente los perjuicios que trae consigo a los jugadores de fútbol actuar bajo estas circunstancias.
Los partidos internacionales a jugarse en Barcelona esta semana demuestran la distinta importancia que le dan en Europa a los países sudamericanos. Mientras que Argentina jugará contra Argelia hoy Martes 5 de Junio en el Camp Nou con capacidad para cerca de 100,000 espectadores, Ecuador y Perú se enfrentarán un día después en la ciudad condal en el Mini Estadi del FC Barcelona, donde juega el Barcelona B que acaba de descender a la tercera división española y tiene una capacidad para 15,000 personas.
Lo concreto que esta prohibición no se circunscribe a eliminar los partidos de selecciones en una altura superior a los 2,500 metros sobre el nivel del mar, va más allá, ya que incluye que no se podrán disputar partidos internacionales, como la Copa Libertadores de América y la Copa Sudamericana.
Esta determinación hecha por tierra la posibilidad que el Bolívar de La Paz, Cienciano del Cusco, Liga Deportiva Universitaria de Quito o Millonarios de Bogotá por nombrar algunos equipos, puedan utilizar sus estadios naturales, como el Hernando Siles, Gracilazo de la Vega, Atahualpa o el Camping, Tendrán que ubicarse en ciudades que no sobrepasen los benditos 2,500 metros de altura sobre el nivel del mar.
Aquí la discusión sobre la conveniencia de esta medida es correcta debe de ser mayor, pues se anula la posibilidad de ciudades cuyos equipos no han intentado sacar una ventaja adicional, pues son sus escenarios naturales. Debe de haber pesado en el seno de la FIFA, las declaraciones de los jugadores del Flamengo brasileño luego de obtener un empate a dos contra el Real Potosí en esta Copa Libertadores de América, en el sentido que era imposible desarrollar un juego normal en la altura de esa ciudad boliviana.
Está en manos de la FIFA rectificar la medida tomada. Creo que lo hará siempre y cuando se presenten estudios serios y profesionales sobre la materia. Si se sigue con las pataletas, la batalla estará perdida.