Una semana difícil
Sin planearlo, me encontré en mi estancia por Barcelona, que el actual bicampeón de la Liga española y monarca vigente de la Champions League enfrentaba una difícil semana, de la cual no salió airoso.
De local contra el Sevilla, que lidera la clasificación mundial de clubes que labora el Instituto de Estadística con sede en Wisbaden, y las siempre complicadas salidas a Londres para enfrentar a su ya clásico rival europeo ( e han encontrado en las tres últimas ediciones de la Liga de Campeones) el Chelsea y a Madrid para jugar el derby español, un partido especial
Como les conté la semana pasada, fui al Camp Nou para ver el duelo entre azulgranas y sevillistas, que según el ranking antes mencionado enfrentaba a los dos equipos que lo encabezan.
Siempre es un placer asistir a este estadio, debe de ser mi presencia número 20, y uno se asombra cada vez que ingresa al recinto.
Lo que primero llama la atención es la cantidad de extranjeros que acuden al campo del F.C. Barcelona, muchos de ellos con las camisetas de sus países o con una azulgrana con el número y nombre del ídolo del jugador preferido, aunque no pertenezca a los locales.
Producto de los títulos y en especial por su forma de jugar de los culés, cada vez que regreso a este bello estadio, son más los extranjeros que van a verlos jugar. Lo curioso es que van en grupo, como si asistieran a un partido del mundial de fútbol. He asistido a muchos estadios en el mundo, pero el Camp Nou es especial, en ningún otro estadio se ve tanto foráneo.
Como ninguna cadena de televisión transmitía el encuentro el estadio casi se llenó, fueron controladas, todos, absolutamente todos, incluidos los periodistas tienen que picar su boleto en las máquinas de entradas, por lo que asistimos 91.220 espectadores, sobre una capacidad total de 98,000.
El Camp Nou tiene 105 puertas de acceso que dan a los patios interiores. Una vez dentro se tiene que buscar la puerta de ingreso al estadio mismo. Por eso es muy fácil su evacuación.
Nos ubicamos como casi siempre en el palco de prensa, que está ubicado arriba de lo que llamaríamos Occidente, suspendido en el aire, sujetado por columnas de fierro, como un mecano.
Ocupa toda la extensión de Occidente y tiene tres filas, con sus asientos y pupitre para escribir. Cada cinco metros están colocados los televisores de plasma con los cuales uno tiene la visión completa de lo que sucede en el campo de juego.
Obviamente el palco es una torre de Babel por la cantidad de periodistas de diversas nacionalidades.
Llegué junto a mi hijo a las seis de la tarde, el partido se iniciaba a las siete, nos entregaron toda clase de información sobre el partido. A las seis y media salen los equipos para hacer el precalentamiento, hay que ver las maravillas que hace Ronaldinho con el balón para deleite de los espectadores, lástima que luego, a pesar de ser el autor de dos de los tres goles del F.C. Barcelona (los dos a balón parado) no pasa por un buen momento, lo cual confirmaría con sus malas actuaciones contra el Chelsea y Real Madrid.
El crack brasileño no está jugando bien desde Abril de este año, además, se empecina en jugar en forma individual, por lo que le quita la velocidad y sorpresa a su equipo.
En un muy buen partido, los locales se impusieron por 3 a 1 con un golazo de Messi que también se excede en lo individual, pero que supera largamente esa falencia con una entrega y actitud digna de elogio.
El Sevilla demostró ser un equipo muy sólido y difícil de ganar, que vendió cara su derrota.
Luego el Barcelona enfrentó al Chelsea y al Real Madrid en calidad de visitante, donde dada la categoría de los rivales, lo lógico es que cada uno gane cuando juegue de local, tal como sucedió. Ganar de visitante contra estos rivales se considerará un gran resultado.
Los dos partidos fueron un calco. Para el Barcelona es fundamental tener el control del balón para desplegar su juego, que se basa en recuperar lo más rápido el balón para administrarlo a un toque y en velocidad.
Mourinho sabedor de eso, mandó a realizar un pressing a la salida del rival para que los azulgranas no lo tengan, y lo logró, sobre todo en la primera media hora de juego a través de un mediocampo estupendo. Con cuatro en el fondo sin fallas, ubicó un rombo en la mitad de la cancha con un Makelele que cubre a todos, con un extraordinario Essien por derecha y Lampard por la izquierda, y cerrando el rombo a Ballack. Dejó en ataque a Shevchenko y a un movedizo Drogba, que eran los que iniciaban el pressing.
Siempre afirmamos que el gol marca el trámite del partido. Iniciado el segundo tiempo Drogba anotó un golazo y desde ahí se abrió el partido. El Barcelona perdió el orden y se fue al ataque dejando muchos claros en defensa, que el Chelsea aprovechó jugando a un toque y en forma directa, pudiendo incluso aumentar el marcador.
Contra el Madrid fue más de lo mismo. En el duelo de técnicos ganó Capello que impuso su estilo, ayudado con el rápido gol de Raúl a los dos minutos de juego, que hizo reforzar sus planteamientos.
Cuatro en el fondo. Dos volantes de recuperación que destruyen, pero no construyen como Diarra y Emerson, dos de salida, Guty por el medio y Robinho bien abierto por la izquierda, y dos delanteros Van Nistelrooy y Raúl.
Dos jugadas pudieron cambiar el rumbo del partido, un claro penal, empujón de Sergio Ramos a Gudjhonsen en el área blanca a los 17 minutos del primer tiempo, que el árbitro no vio, y una patada de Emerson a Messi, de largo lo mejor del Barcelona, casi al finalizar la primera parte, que mereció la segunda tarjeta amarilla, y por lo tanto su expulsión, que Pérez Burull no sancionó.
El segundo tiempo marcó el Madrid tempranamente, por lo que se repitió el partido contra el Chelsea, el Barcelona atacando, descubriéndose atrás, y con un Rodaldinho desaparecido, el Madrid defendiéndose y contraatacando al más puro estilo Capello.
Así pasó esta difícil semana para el F.C. Barcelona, donde a pesar de no aprobarla, sigue puntero en la Liga y con claras opciones de pasar a octavos de final en la liga de Campeones, pero la prensa mediática intenta exagerar.