Lo ganó todo
Los seguidores del F.C. Barcelona difícilmente olvidarán la temporada 2005-06 pues su equipo lo ganó casi todo. La Supercopa española venciendo en dos partidos al Betis de Sevilla en Agosto pasado, a principios de temporada; el bicampeonato en la Liga de ese país, sacándoles doce puntos de ventaja a su más cercano perseguidor el devaluado Real Madrid, y el Miércoles 17 de Mayo conquistó por segunda vez Europa al vencer en la final de la Liga de Campeones a un tozudo Arsenal por 2 goles a 1.
Lo único que le faltó fue levantar la Copa del Rey, donde fue eliminado injustamente por el Zaragoza.
Entra este equipo a la historia del club igualando en el recuerdo a dos históricos.
El de la cinco Copas de las temporadas 1952-53 (ganó las Ligas 1951-52 y 1952-53, las Copas del Rey de 1952 y 1953 y la Copa Latina, precedente de las distintas copas europeas) que bajo la dirección del checo Fernando Daucik formara con Ramallets; Seguer, Biosca y Segarra; Gonçalvo y Bosch; Basora, César, Kubala, Moreno y Manchón. Muchas veces actuó Villa por Moreno en ese inolvidable equipo.
Y el que logró su primera Copa Europea de Campeones (Hoy Liga de Campeones) el 20 de Mayo de 1992 venciendo en la prórroga al Sampdoria italiano por 1 a 0 con gol marcado por el holandés Koeman de tiro libre. Ese día formó con Zubizarreta; Ferrer, Nando, Koeman y Juan Carlos; Eusebio, Guardiola y Bakero; Stoichkov, Salinas y Laudrup, al que luego se agregarían Alexanco, Romario y Beguiristain, entre otros, el célebre Dream Team dirigido por Johan Cruyff.
Hace tiempo este analista mantiene dos conceptos. El primero es que desde hace por lo menos dos años, el F.C. Barcelona es el MEJOR EQUIPO, en el más amplio sentido de la palabra, el entrenador realiza cambios y el equipo no se resiente, no once jugadores estrellas donde cada cual juega para sí mismos, que tiene como ejemplo el Real Madrid. El otro es que en una final o eliminatoria a dos partidos puede pasar cualquier cosa. En un torneo de Liga de todos contra todos, el campeonato de la regularidad, ganará casi siempre el mejor.
El partido de la final pudo tener mayor vuelo, pero una decisión desacertada del árbitro noruego cambió el rumbo del partido.
Lo escrito anteriormente, en una final una decisión arbitral puede cambiar todo el trámite de un encuentro.
A los 17 minutos anula un legítimo gol a Giuly, luego que Lehman cometiera falta a Etoo, quien recibiera una extraordinaria habilitación de Ronaldinho (en una de las pocas jugadas del brasileño, muy opaco en las últimas jornadas) siendo el último hombre y con peligro de gol, sin otorgar la ley de la ventaja, como correspondía.
Creo que debió sancionar el gol y expulsar al arquero.
Lo hizo con Lehman y sancionó un tiro libre a favor del Barcelona. Recordemos cuando existe una infracción que merece alguna tarjeta y sigue el juego, los árbitros otorgan la ley de la ventaja y cuando termina la jugada, le saca tarjeta amarilla o roja al infractor.
El juego cambia radicalmente. Si el árbitro habría sancionado el gol como correspondía, el Barcelona con ventaja hubiera tenido más espacios para desarrollar su fútbol, pues el Arsenal se tendría que abrir para buscar la igualdad, pero con un hombre menos y manteniendo el empate a cero, los “gunners” se atrincheraron atrás con un orden admirable (hay que recordar que mantuvieron su valla invicta en 10 partidos de esta competición) y realizó veloces contraataques encabezados por Henry, que desperdició dos mano a mano con Valdés que pudieron decidir la suerte del partido. Incrementa este sistema aún más, cuando Campbell de cabeza abre la cuenta a los 37 minutos anticipándose a una estática defensa azulgrana.
En el fútbol de hoy es muy difícil encontrar espacios y en eso es experto Wenger. Sin encontrarlos el Barcelona lateraliza su juego y lo hace lento, hasta que Rijkaard encuentra la solución en Iniesta, otra vez formidable, y el sueco Larsson que le devuelven la rapidez, ayudada por el cansancio del Arsenal que jugó con 10 jugadores cerca de una hora.
Acá toca resaltar el indomable espíritu de lucha de los ingleses que sólo el desgaste físico y la habilidad de sus rivales los pudo vencer.
En cuatro minutos históricos cambia la historia. Llegan los goles de Etoo al los 76 minutos y el de Belletti a los 80 (primer gol oficial con la camiseta azulgrana del brasileño) y el delirio. La celebración fue en grande. El Jueves 18 pasearon la Copa por aire, mar y tierra por todo Barcelona ante el apoyo de la afición culé que abarrotó las calles de la ciudad Condal, terminando el recorrido en el Camp Nou.
Ese día el F.C. Barcelona bajo la dirección técnica de Frank Rijkaard formó con: Valdés; Oleguer, Márquez, Puyol y Van Brankhorst; Edmilsson, Van Bommel y Deco; Giuly, Etoo y Ronaldinho. Ingresaron Iniesta, Larsson y Belleti.
El Santiago Bernabeu lo aplaudió luego de la exhibición del 19 de Noviembre cuando le ganó por 0 a 3. Stanford Bridge y el Guisseppe Meaza se rindieron a sus pies cuando en octavos de final derrotó al Chelsea por 1 a 2 y en semifinales venció al A.C. Milan por 0 a 1 respectivamente. Ahora celebraron hasta en las Cibeles, lugar donde se reúnen los hinchas del Real Madrid para festejar sus victorias. Este F.C. Barcelona conquistó Europa y va camino hacer historia.
Lástima que algún periodista argentino despistado y dependiente de su medio del cual es director, trate de complacer e sus jefes resaltando todo lo relativo de la Confederación Sudamericana de Fútbol, con claras preferencias albicelestes. Resalta todo lo bueno de ellos y empequeñece sus debilidades, mientras que trata de minimizar todo lo que no sea argentino y resaltar sus defectos. Hace esto con todos los restantes países sudamericanos en especial si esto viene de Brasil o de Europa.
Con un entreguismo total escribió sin ponerse colorado que la Copa Libertadores (claro tiene que venderla) es igual que la Liga de Campeones. Que despropósito.