Pueden servir de ejemplo
El fin de semana pasado sucedieron tres situaciones que pueden servir de ejemplo para nuestro fútbol, y que tuvieron a los árbitros en el centro de los acontecimientos.
El primero sucedió en España, en el estadio Sánchez Pizjuan donde el Domingo pasado se debía jugar el partido entre el Sevilla contra el F.C. Barcelona, por la 33 jornada de la Liga de ese país, encuentro muy importante pues el club azulgrana está a un paso de conseguir el torneo español, y los sevillistas, están disputando en el mismo torneo algún cupo europeo, llámese jugar las etapas preliminares de la Liga de Campeones del próximo año, ingresar directamente a disputar la Copa Uefa o integrarse a la Intertoto.
Además dicho partido era previo a dos choques de mucha importancia para ambas instituciones, los locales el Jueves 27 de Abril se enfrentarán al Schalke 04 en el partido de vuelta de las semifinales de la Copa Uefa de este año, empataron en Alemania 0 a 0 en el juego de ida, mientras que el F.C. Barcelona mañana Miércoles se enfrentará al Milan italiano, también por el juego de vuelta, pero de la Liga de Campeones, con la ventaja obtenida en San Siro al vencer a los rojinegros por 0 a 1.
Los equipos se preparaban para salir al campo, disminuido en sus respectivas alineaciones, ya que los entrenadores reservaron a algunos de sus jugadores para los encuentros antes señalados, cuando un temporal impensado y violento se desató en Sevilla, con granizada incluida, que dejó al estadio sevillano en pésimas condiciones, totalmente anegado, que hacía imposible jugar el fútbol.
El balón no botaba como prevé el reglamento (en la nieve si da bote) navegaba en la piscina que se había convertido el Sánchez Pizjuan.
El árbitro, siguiendo al pie de la letra el reglamento hizo lo imposible porque se jugara el partido, pero al final, con buen criterio, según mi opinión, decidió suspender el juego.
Nunca en mi vida había visto un campo de juego en esas condiciones. Mi memoria alcanza a un partido del mundial de Alemania 1974 donde Chile y Australia empataron a cero en un campo de juego que parecía una piscina.
De todas formas y sin quererlo, creo que a ambos equipos les favoreció la suspensión. Ahora queda la ardua tarea de encontrarle fecha para dicho encuentro porque de clasificar los dos a sus respectivas finales, no tienen fecha para jugarlo antes de que acabe la Liga española.
El otro caso se produjo en la Argentina en el partido que jugaban en Liniers por el Clausura Argentino entre el local el Velez y el Boca Juniors. A falta de dos minutos para terminar el juego empataban a dos, cuando el árbitro Pezotta marca un tiro libre favorable a los visitantes. En ese momento el árbitro asistente levanta el banderín indicándole al juez que algo había sucedido. Pezotta no lo vio, e hizo ejecutar el tiro libre.
El balón rebotó en la barrera, por lo que la ejecución del mismo se realizó y en una segunda jugada, el árbitro para el juego para acudir a las señales de su asistente. Este seguramente le comunica que había existido agresión de dos jugadores, a los cuales Pezzota les muestra tarjeta amarilla y procede a……. repetir el tiro libre, cuando en mi concepto debió reanudar el juego con un pique al balón. Me parece que cometió un grosero error arbitral.
Al ejecutarse este los boqueases anotaron el gol y producto de esto se produjeron fuertes incidentes, al sentirse los locales perjudicados.
La tercera situación conflictiva se sucedió en Chile, cuando en el estadio Monumental jugaban uno de los clásicos del vecino país, entre el Colo Colo y la Universidad Católica. Los albos venían de una racha espectacular de triunfos guiados por los mediáticos jugadores Matías Fernández y Jorge Valdivia. Este último inmaduro que que tiene declaraciones y actitudes dentro de la cancha que resultan provocadoras, y es muy proclive a simular faltas, tirándose al suelo.
Pero como en la mayoría de los países sudamericanos, los periodistas, con el único afán de vender, justifican todas las reacciones de estos jugadores mediáticos y los dirigentes para no tener problemas con ellos les aprueban todo lo que hacen.
A comienzos del partido el árbitro Selman le había mostrado una tarjeta amarilla a Valdivia por simular una falta. Al inmaduro jugador no se le ocurrió otra cosa que minutos después se dirigió a una cámara de televisión para “acusar” al árbitro que lo había amenazado con expulsarlo, lo cual es sumamente difícil de creer viniendo de éste díscolo jugador.
El juez de línea (hoy árbitro asistente) lo advirtió, le avisó a Selman de lo que había sucedido y el árbitro procedió, a mi modo de ver de manera correcta, a sacarle una tarjeta amarilla a Valdivia, como ya tenía otra, lo expulsó.
Aquí salieron todos los que prefieren al ídolo antes que los valores y principios (el famoso irrespeto a la autoridad, la indisciplina, que a los mediáticos puede hacer lo que le da la gana y no lo pueden tocar) y tanto dirigentes del Colo Colo, como algunos pseudos periodistas se la emprendieron contra el árbitro (que había cumplido perfectamente con el reglamento, eso se llama conducta incorrecta) para encontrar todo tipo de justificaciones y defender al ídolo de barro, en lugar de reprender la inconducta del jugador y pedir una severa sanción.
Además dejó a su equipo con 10 jugadores, producto de su inmadurez y su equipo que luego de su torpe expulsión se puso en ventaja por 2 a 0, pero terminó perdiendo por 2 a 3, producto de su irresponsabilidad.
En lugar de pedir severas sanciones para el jugador porque quiere hacer lo que le da la gana, se le trata de exculpar alegando cualquier tontería. Esa es una de las tantas razones de que el fútbol sudamericano esté donde está. Primero está la disciplina y respetar el principio de autoridad y que los reglamentos se cumplan, no fomentar la indisciplina, el irrespeto a la autoridad, que lleva al caos.
Tres casos ocurridos este fin de semana que se los quería contar, porque pueden servir de ejemplo.